Sres. de "La Posada del Puruay"

Del 7 al 10 de agosto, tuve el agrado de visitar la hermosa ciudad de Cajamarca; me hospedé en su acogedor establecimiento. Desde la lluviosa tarde en la que atravesamos por primera vez sus puertas nos dimos cuenta que sin duda el hotel era de primera. El servicio fue excelente y de todos lugares en los que mi esposa, mis nietos, hijo y yo hemos estado, ninguno llega a comparárse con la magnifica atención que los señores Luis (recepción), Luis(comedor) y Wilman (comedor) nos han proporcionado. Francamente, gracias a ellos, nuestra corta estancia en la hermosa ciudad de Cajamarca, fue inolvidable.

Espero volver a la ciudad de Cajamarca muy pronto e ir a su hotel para recibir nuevamente una atención de calidad como la que solo recibí gracias al muy atento personal de "La Posada del Puruay".
 
Quedo muy agradecido con ustedes, porque como vuelvo a repetir, recibí una atención de calidad. Felicitaciones, el hotel es impresionante y los señores Luis, Luis y Wilman son de primera, no nos olvidaremos de ustedes.

Muy agradecido,

Ismael Zamudio Ebrá y familia
Jueves, 28 de Agosto del 2008




HOTEL POSADA DEL PURUAY S.A.
Un extraordinario hotel rural albergado en una impecablemente restaurada y elegante casa hacienda color salmón de los años 1830. Esta es uno de los más refinados y relajantes hoteles del Perú. Está ubicado en más de 23 Has (56.81 acres) de extensión con bosques de eucaliptos; exuberantes y maravillosamente decorados jardines con vistas hacia la verde y montañosa campiña. El hotel parece haber sido trasladado de cualquier ciudad del interior hace pocos años y se encuentra a sólo 7 km. (4 millas) del centro de Cajamarca.

La primorosa casa, construida alrededor de una bonita plazuela, tiene habitaciones con nombres tales como "La Mansión" y "La Prisión". La primera no podría ser más acertada: las habitaciones son gigantescas y extremadamente bien equipadas, con grandes y lujosos baños. El segundo nombre es muy engañoso, porque: Si ésta es una Prisión, yo quisiera ser encarcelado en ella. El restaurant y las salas públicas están decoradas con antiguedades muy bien elegidas. Al aire libre, los caballos de paso peruanos, hacen paseos por las altas montañas, desde donde se tienen estupendas vistas panorámicas.

Su encantadora y locuaz dueña, Nora, el esposo e hija viven en la propiedad y son más que agradables. El servicio es excelente, siendo el restaurante y la vasta videoteca lo que hacen de este punto, algo perfecto para una estadía de varios días en las serranías norteñas del Perú.


Guía de Viajes: "
Frommer's - Perú", capítulo 10 - Norte del Perú; páginas 368, 369.
Frommer's es una compañia que explora los diferentes destinos de viajes alrededor del mundo, caminado en ellos. La colección Frommer's es el nombre de 300 libros - guías que han publicado desde 1957.
En 2001,
Frommer's pasó a formar parte de la familia de Compañias Wiley Publishing, Inc.
* El original del texto está en inglés en
"Frommer's - Perú".




Cajamarca y los Andes del Norte del Perú

Una estadía en POSADA DEL PURUAY (carretera a Porcón Km 4.5, telef. 076/82-8318,
postmaster@posadapuruay.com.pe, www.posadapuruay.com.pe , $60s, $70d) podría ser su experiencia más relajante en el Perú.

Esta maravillosa hacienda restaurada en 1822, con elegantes habitaciones en medio de un paraíso rural a 15 minutos de Cajamarca. La propiedad incluye establos de caballos, áreas para trotar, bosques de eucaliptos y pinos, y un jardín botaníco con cientos de plantas con sus respectivos nombres. Durante el día, usted podra tomar aliento en los circuitos a través de la campiña con los caballos de paso, agarrar una bicicleta montañera, o dar una caminata en los muchos senderos de la propiedad. En la noche, usted se abrigará con frazadas de plumas y se queda dormido con el susurro de los arboles y el burbujeo del arroyo. El restaurante sirve ensaladas de vegetales del bio-huerto, un excelente fondue de pollo y carne acompañado con 6 salsas típicas, pastel de manzana casero y un calientito cajamarquino, un trago de ron caliente inventado por Lucho, encargado del bar, para las noches frías de montaña. La gregaria dueña, Nora Regalado, ha creado un equipo que trabaja como una familia y juegan fútbol casi todas las tardes (visitantes invitados). Las habitaciones incluyen cable, TV, VCR, se tiene acceso a una gran librería de videos, un refrigerador. esta casona es un lugar excelente para niños y ofrece frecuentemente paquetes en su página web.


"Moon Handbook - Perú", paginas 446-468 en el capitulo "Cajamarca y los Andes del Norte del Perú". Primera edición Noviembre 2004.




Sra. Nora Regalado:

Permítame ofrecer mi sincero reconocimiento por la hogareña acogida que nos brindó a mi equipo y a mi desde Enero hasta ahora. Nosotros hemos estado muy complacidos con las grandes y limpias habitaciones y la agradable atmósfera del hotel. Las contraventanas de madera permitían a los hombres que trabajan en los turnos de las tardes y noches, dormir tranquilamente de día. Los trabajadores del hotel fueron muy amigables, eficientes y absolutamente honestos; en todo el tiempo de nuestra estadía no tuve ninguna preocupación acerca de mis pertenencias, ni papeles en mi habitación.

Nosotros hemos disfrutado de los preciosos jardines y pastos, tan bien trabajados y mantenidos. Los pacíficos jardines fueron un grato panorama al amanecer, cuando salíamos al trabajo y un calmado y placentero refugio cuando regresábamos en las noches. La presencia de tres perros juguetones agregaban un toque de simpatía a la propiedad, y ayudaban a alguno de los hombres a superar sentimientos de melancolía por su hogar.

Su equipo tiene mi más alto reconocimiento por la atención personalizada y servicio profesional que disfrutamos durante nuestra estadía. Yo puedo decir honestamente que fuimos invitados a una introducción a la cultura peruana, cocina y tradiciones familiares, de una manera por encima de la obligación del deber. La cocina al mando del Sr. Moisés y los mozos al mando del Sr. Luis, trabajaron muy duro para suplirnos de comidas nutritivas, aún en los momentos tan extraños en que nosotros los gringos nos gusta cenar. La calidad de la comida fue excelente y en los momentos cuando nos daban platos típicos de la zona que no estaban en el menú, representaron agasajos especiales. Yo cabalmente disfruté los momentos en que ellos graciosamente me permitieron cocinar un platillo para mis hombres. Todos disfrutamos las ensaladas frescas y vegetales que fueron servidos todos los días. Me volví aficionado de los frescos jugos, especialmente el de piña.

Guardo como tesoro los recuerdos de la gente que conocí en la Posada del Puruay y espero mi regreso en otoño.

Atentamente

George D. Piegols
Miércoles, 19 de Mayo del 2004

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